En pocos años, el mercado de la IA empresarial se ha llenado de actores muy desiguales. Unos construyen herramientas que realmente funcionan; otros venden sobre todo una promesa. Estas son las preguntas que permiten distinguir a unos de otros antes de firmar.

«¿Utiliza usted mismo lo que vende?»

Es la pregunta más reveladora. Un proveedor que utiliza sus propias herramientas a diario, enfrentando sus propias limitaciones, tiene una comprensión distinta de quien se limita a vender lo que otros han construido para él.

«¿Qué ocurre si el proyecto concluye que no es necesario construir nada?»

Una auditoría verdaderamente independiente puede concluir que no hace falta ninguna herramienta. Si un proveedor no contempla esta posibilidad, es señal de que su auditoría no es más que una etapa de venta disfrazada, no una evaluación honesta.

«¿Quién se ocupa de la herramienta después de la entrega?»

Una herramienta entregada sin plan de mantenimiento se degrada. Un proveedor fiable explica con claridad qué ocurre después de la entrega: quién corrige los errores, quién ajusta la herramienta cuando el negocio evoluciona y a qué precio.

«¿Cómo gestionan el cumplimiento del RGPD y del AI Act?»

Un proveedor que no puede responder con precisión a esta pregunta expone a la empresa a un riesgo que descubrirá más adelante, en el peor momento. La respuesta debe ser concreta, no una fórmula vaga sobre «el cumplimiento por defecto».

«¿El precio lo incluye todo, o hay que esperar costes ocultos?»

Cada etapa (auditoría, construcción, mantenimiento) debe tener un precio definido antes de empezar. Un proveedor que no puede dar una horquilla precisa, aunque sea amplia, probablemente no ha realizado este tipo de proyecto las veces suficientes para poder evaluarlo bien.

Entrega recomendaciones, no herramientas: ese es el límite de una consultora. Facturado por tiempo dedicado en lugar de por resultados: ese es el límite de una empresa de servicios generalista.